5 tips para una vuelta al trabajo slow

Todos conocemos la comida slow, las ciudades slow, la forma de vida slow… Esta semana somos muchos los que nos reincorporamos a nuestros puestos de trabajo después de un período más o menos largo de vacaciones. Y frente al esfuerzo que cada año hemos de realizar para superar este momento crítico y la ansiedad que nos genera, nos preguntamos: ¿por qué no aplicarle a este cambio de ciclo que supone el inicio de la temporada laboral el criterio slow? Estos son nuestros consejos para una vuelta al trabajo slow, que ha de ayudarnos a paliar el temido síndrome post-vacacional:

1. Si tienes la posibilidad de conectarte desde tu equipo personal a tu correo electrónico profesional o a tu Intranet, hazlo un par de días antes de la reincorporación. No es adelantar la vuelta, se trata únicamente de comprobar en qué punto se encuentra cada tema y de estar preparado para lo que te espera. Seguro que de esta manera dominarás la situación y evitarás situaciones de estrés.
2. Si has viajado, la llegada a casa implicará la necesidad de realizar una serie de tareas domésticas que siempre son pesadas (llenar la nevera, acondicionar el piso, reubicar todo lo que traías en las maletas…). Lo mejor para afrontarlas es volver a casa no unas horas antes de la reincorporación (por ejemplo, el domingo por la noche si empiezas el lunes por la mañana) sino algún día antes, para tener tiempo de realizar esas tareas y evitar que se eternicen a lo largo de toda la semana y te generen sentimientos de frustración.
3. En los primeros días concéntrate, como en el caso de la comida slow, en la calidad y no en la cantidad. Es muy posible que, tras estas semanas de inactividad, las tareas pendientes se hayan ido acumulando en tu mesa o en tu bandeja de entrada. No dejes que estos temas pendientes te arruinen la vuelta al trabajo. Cada tarea requiere su tiempo y a menudo lo importante no es que se realice lo más rápidamente posible, sino que se haga bien.
4. Dedica un rato de tu primer día a charlar con los compañeros sobre las vacaciones, a enseñaros fotos y a explicaros anécdotas. Es mejor realizar una entrada suave que querer controlarlo todo el primer día. Tu productividad no se resentirá por ello y, además, compartir este tipo de experiencias contribuye a cohesionar el equipo. Unos minutos “en la máquina del café” nos volverán a trasladar a los momentos más divertidos de nuestras vacaciones, nos alegrarán el día y probablemente nos ayudarán a encarar el trabajo con más positividad.
5. Empieza a pensar en los objetivos, tanto personales como profesionales, que quieres alcanzar en los próximos meses. Hay quien lo hace coincidiendo con el cambio de año, pero también es muy común ponerse a ello ahora, al inicio de la temporada. Plantearte este ejercicio en septiembre te permite tener más tiempo para planificar tus objetivos y diseñar las estrategias más adecuadas para alcanzarlos. Tener un plan y visualizar cada una de las etapas te ayudará a conseguir lo que te propongas. Empieza a darle vueltas, ahora todavía no hay prisa. Slow…

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