En busca del empleado perfecto

A menudo leemos artículos sobre “cómo debe ser un buen jefe”, “las aptitudes que debe tener un líder” y otros con títulos por el estilo. Sabemos que algunas de sus cualidades más importantes deben ser la capacidad de tomar decisiones de una manera ágil y acertada, la promoción del diálogo en su equipo, la anticipación a las demandas tanto de sus clientes, como de sus superiores y de sus subordinados… En fin, la lista de cualidades puede ser eterna.

Pero, ¿y el subordinado de este jefe? ¿Cómo debe ser un buen empleado? Una de las tareas que probablemente le correspondan al jefe de departamento es llevar a cabo la selección de los profesionales que van a trabajar en su equipo. Aunque en algunas empresas sea el departamento de RRHH el que realice la primera criba, el jefe es el que tendrá la última palabra cuando le presenten a los candidatos que han superado las primeras fases de selección.

Por supuesto, los profesionales que se sentarán ante el jefe en espera del veredicto cumplirán con los requisitos solicitados para el cargo que se quiere cubrir, es decir, tendrán la formación, los conocimientos y la experiencia (laboral y vital) deseables. De eso se encarga RRHH.

¿Qué debe tener en cuenta el jefe para escoger a uno de ellos y -lo que supone una decisión incluso más dura- para rechazar a los demás? Todo depende de la empresa, del puesto de trabajo a cubrir y de las circunstancias en las que se deba desempeñar, pero por lo general estos 10 “puntos positivos” serán los que ayuden a decantar la balanza:

  1. Debe mostrar empatía. Para qué engañarnos, el empleado debe caerle bien al jefe y también al resto del equipo. Trabajar con alguien que no te gusta a la larga genera conflictos. Los equipos en los que reina la armonía, e incluso la amistad, funcionan mucho mejor y son más productivos y más innovadores.
  2. Debe ser eficaz y resolutivo, es decir, no sólo saber hacer lo que se le pide, sino también ser capaz de tomar decisiones si la situación lo requiere.
  3. Debe ser capaz de trabajar en equipo, una virtud cada día más demandada.
  4. Debe ser imaginativo e innovador, tener la capacidad de aportar frescura e ideas nuevas. No todo tiene por qué salir de la cabeza del jefe.
  5. Debe mostrarse dispuesto a reciclarse y a formarse cuando sea necesario. Algo que actualmente se está convirtiendo en una necesidad continua.
  6. Debe tener un pensamiento crítico y ser capaz de exponer sus propios argumentos cuando no esté de acuerdo con alguna de las decisiones que tomen sus superiores.
  7. En consonancia con el punto anterior, si sus argumentos son rechazados debe ser capaz de asumir con naturalidad las indicaciones de sus superiores.
  8. Debe identificarse con la filosofía y los valores de la empresa. De otra manera existe el riesgo de que se convierta en un empleado descontento, que no rendirá al 100%.
  9. Debe dominar las TIC. Sea cual sea el puesto de trabajo que va a ocupar, este punto se valora cada vez más, ya que las herramientas tecnológicas se están convirtiendo en imprescindibles para el desempeño de casi cualquier tarea.
  10. Debe tener una personalidad positiva. Gracias a ello superará mejor las dificultades, aceptará las críticas y alcanzará más fácilmente las metas que se proponga.

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