La realidad es perfecta

Publicado originalmente en Eduard Ramos Blog.

barco

Estoy siguiendo un curso en coursera.org: “On Strategy: What Managers Can Learn from Great Philosophers”. Me interesa porque soy coach y aficionado a la Filosofía clásica, dos mundos totalmente complementarios y aparentemente contradictorios. El título de la primera unidad promete: “Change: Parmenides or Heraclites?”. Aconsejo visionar el vídeo de la presentación del curso, en el que el profesor Luc de Brabandere propone un interesante ejercicio sobre la percepción de la realidad basado en dos preguntas: ¿cuántos colores tiene el arco iris? y ¿cuántas columnas tiene el Partenon?

Aplicado al mundo profesional, el pensamiento sobre el cambio de Heráclito y sobre la unidad de Parménides aportan recursos para lograr una perspectiva motivadora.

La definición de misión, visión y objetivos de una empresa desde una perspectiva de cambio constante, ¿tiene sentido al mantener vigente algo obsoleto? “Nunca te bañarás en el mismo río”, decía Heráclito. Más o menos.

Para las empresas y profesionales recomendamos formular bien la estrategia, establecer una misión, una visión y unos objetivos que permiten avanzar y mantener el foco en lo que importa.

Sin embargo, el riesgo que implican estrategias muy pensadas es que pueden a la vez ser teóricas, no vividas, una bonita imagen estática tomada desde la orilla.

Sería posible fluir en el río de la vida en todas sus dimensiones y establecer unos objetivos, visión y misión que se situasen en medio de la corriente, no fuera de ella, que incorporasen en ellos mismos mecanismos de observación totalmente dinámicos.

En mi rol de Coach, cuando mi cliente no es capaz de conseguir sus objetivos me pregunto si en realidad no los ha formulado otra persona (por ejemplo: él mismo en su pasado, desde la orilla) que conoce bien lo que fue pero no puede imaginar lo que será. En general la estrategia se formula desde el pensamiento, la experiencia, el pasado, la orilla, no desde el sueño, el fluir, la corriente.

Cuando alguien consigue sus objetivos, su hoja de ruta y/o su estrategia es coherente con lo que hace cada día , no navega en una construcción teórica más o menos aparente y aspiracional. Su lugar es el centro del río. Disfruta de la corriente, del cambio, de los rápidos, de las calmas, de las crisis. La visión estratégica que nace del fluir , del cambio permanente, se entiende bien desde el proceso. Lo que ocurre, lo distinto a lo esperado, no es una anomalía, ni tan siquiera un problema a resolver.

Desde el centro del río, la realidad es perfecta y en cada momento distinta.

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