Trabajo 1.0 versus trabajo 2.0: una experiencia real

No hace mucho tiempo yo trabajaba, como todo el mundo, en una empresa 1.0. Era lo habitual. La empresa podía ser mejor o peor pero era, en definitiva, 1.0.

No hace mucho, finalizada aquella etapa, tuve la oportunidad de pasarme al 2.0. Empecé a trabajar en una empresa que reunía las características esenciales para ser considerada como tal. Enseguida pude comprobar las diferencias que existen entre los dos tipos de compañía. Los detalles que podría enumerar son muchos, pero lo básico, lo que me resultó en un principio más chocante, lo que hoy agradezco, es esto:

EN LA EMPRESA 1.0

EN LA EMPRESA 2.0

Se elabora el producto según el propio criterio del trabajador, en función de las directrices emitidas desde la dirección de la empresa y, en segunda instancia, de los gustos de los mandos intermedios correspondientes. Se dialoga con el público objetivo desde diversos canales, se indaga sobre sus gustos y sus necesidades y se elabora el producto en base a los mismos. Los clientes opinan y participan en el proceso.
Los empleados invierten horas y horas en desplazarse hasta su lugar de trabajo, fichan, rinden cuentas de cada minuto de su jornada laboral, se sienten (con razón) vigilados… Y de todo ello culpan a la empresa. El ambiente, por este motivo, se carga a menudo. La flexibilidad y la conciliación laboral se convierten en realidad. Existe, y se utiliza, la posibilidad de trabajar on-line desde cualquier lugar, que no tiene por qué ser necesariamente las oficinas de la empresa. El trabajo consiste sobre todo en alcanzar los objetivos fijados, no en demostrar que se ha ocupado el puesto de trabajo durante determinadas horas. El ambiente es distendido.
El flujo de trabajo no varía. El proceso de la producción siempre es el mismo y las herramientas que se utilizan también. Pasado un período de tiempo más o menos largo sin aprender nada nuevo, la rutina puede fácilmente conducir al hastío. El uso habitual de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), caracterizadas por su vertiginosa evolución, requiere una actualización constante de los conocimientos. La formación se considera no sólo deseable sino imprescindible. Se pide, por lo tanto, un esfuerzo extra al trabajador, pero también se le ofrece un valor añadido, un motivo de satisfacción, ya que se convierte en un profesional formado y siempre al día de lo que sucede en el sector y de lo que este le ofrece.
Cada cierto tiempo, normalmente poco, es necesario realizar ciertas tareas largas y tediosas, como las copias de seguridad de todos los archivos generados, que se graban en soportes como DVDs (que además se tienen que etiquetar, clasificar y almacenar), para liberar espacio de los servidores de la empresa. Se almacenan los archivos directamente en la nube. Jamás hay problemas de espacio y si se quiere realizar de vez en cuando alguna copia de seguridad es por un único motivo: precisamente, por seguridad.
Se utilizan una gran cantidad de recursos, con el coste económico que ello implica, tanto en material de oficina como en equipos. Prácticamente con un ordenador es suficiente. Como todo se hace por Internet, no es necesario, por poner algunos ejemplos, ni imprimir toneladas de papel, ni siquiera disponer de un teléfono. La mejor solución para el medio ambiente.

Podríamos seguir añadiendo diferencias entre las empresas 1.0 y las 2.0, pero con estas cinco ya podemos hacernos un mapa de situación y realizar una valoración. Yo tengo muy clara mi elección. ¿Y tú, que eliges? ¿Empresa 1.0 o empresa 2.0?

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